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Torrijas de mi iaia.

Aquí os traigo esta delicia de la novela Los caracoles no saben que son caracoles, es un dulce muy tradicional de la Semana Santa, las torrijas, y es que al mal tiempo buena cara.

Son muy sencillitas de hacer, yo las elaboro como lo hacía mi abuela y son un éxito siempre que las hago. Podéis versionarlas como hago yo con unas cuantas que dejo aparte, y es sustituir la leche por una vegetal o por una sin lactosa.

¡¡Vamos a por ello!!

Dificultad: Fácil (tan solo tenéis que tener cuidado a la hora de escurrirlas de la leche para que en este proceso no se rompan).

Ingredientes:

  • 1 barra de pan del día anterior.
  • 1 l. y medio de leche.
  • Cáscara de medio limón.
  • 2 ramas de canela.
  • 1/2 de azúcar.
  • canela en polvo.
  • 7 huevos (más vale que sobren).
  • 1 l. y medio de aceite.

En una cacerola añadimos la leche, dos cucharadas soperas de azúcar (esto va en gustos, si os gusta más dulces añadir una cucharada más), la cáscara de medio limón (solo la parte amarilla) y las ramas de canela y llevamos al fuego hasta que rompa a hervir. Una vez llegado este punto apartamos del fuego tapamos con una tapadera y dejamos enfriar.

Mientras cortamos la barra de pan en rebanadas anchas de unos 3 cm. (como unos dos dedos) y las colocamos en una fuente grande.

En un plato grande ponemos de 5 a 10 cucharadas soperas de azúcar y 2 de canela en polvo ( la canela también va en gustos si no os gusta mucho poner un poco menos)

Una vez fría la leche colamos para quitar las ramas de canela y la cáscara de limón. y la vertemos sobre las rebanadas de pan. Dejamos que se empapen bien por ambos lados.

Batimos 5 huevos (de momento, si veis que os quedáis sin huevo volver añadir más).

Ponemos aceite a calentar, en una sartén grande, la cantidad de aceite depende de vuestra sartén. Este tiene que ser muy abundante.

Cogemos las rebanadas de pan entre las dos manos y apretamos ligeramente para escurrirlas, las pasamos por el huevo batido y las echamos en el aceite muy caliente.

Con ayuda de una espumadera le damos la vuelta hasta que estén doradas. Las sacamos y las ponemos en papel absorbente de cocina y rápidamente las pasamos a la mezcla que teníamos preparada de azúcar y canela. Las rebozamos bien y colocamos en otra bandeja para que se enfríen

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Galletas con chip de chocolate.

Y aquí estamos con esta galletitas que nos trae la novela «La chocolatería más dulce de París».

Son muy fáciles de preparar, y os lo digo yo que era un poco negada con las recetas de las galletas (todas en general) no sé qué me pasaba, que no había ninguna receta que saliera en condiciones. Pero no hay que desistir, sino todo lo contrario, ponerle más empeño. y así hice yo, y ahora me salen todas de rechupete, aunque no se si eso ahora es bueno o malo, pues muy de dieta no son la verdad 😉 , pero así de vez en cuando no está nada mal darse algún caprichillo .

Vamos a por ellas….!!!

Dificultad: Fácil (solo es mezclar y después pendiente del nuestro horno porque como siempre os digo, cada horno es un mundo. El porqué de esto, no lo sé, quizás lo fabricantes nos quieran volver loc@s o es que tienen identidad propia.

Ingredientes:

  • 250 gr. de harina sin tamizar.
  • 1 cucharada de bicarbonato.
  • pellizco de sal.
  • 90 gr. de azúcar.
  • 125 gr. de mantequilla ablandada.
  • 90 gr. de azúcar moreno.
  • 1 cucharada de extracto de vainilla.
  • 2 huevos
  • 150 gr. de pepitas de chocolate.
  • 125
  • gr. de frutos secos machacados.

Ponemos el horno a precalentar a 190º.

En un recipiente ponemos la harina, el bicarbonato y la sal.

En otro recipiente ponemos la mantequilla, el azúcar blanco y el azúcar moreno y la vainilla; batir hasta que queden con un aspecto cremoso. Añadir los huevos ya batidos. Y poco a poco ir echando la mezcla de la harina. 

Debe quedar todo bien mezclado. Añadimos entonces las pepitas de chocolate y los frutos secos y removemos para que se repartan bien.

Meter el bol en la nevera y dejar un mínimo de 1 hora.

transcurrido ese tiempo, sacamos nuestra masa y hacemos bolitas que luego aplastaremos un poco. Procurar que todas queden más o menos del mismo tamaño ya que a la hora de hornear se harán todas en el mismo tiempo.

Las ponemos en una bandeja de horno donde previamente habremos puesto un papel de hornear y las metemos al horno entre 8 y 10 minutos.

 

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Galletas de Jengibre.

Y aquí os traigo mi gran descubrimiento personal, el jengibre. Y con el realicé unas galletas que están deliciosas. Para los que seáis más escépticos con esta raíz (como yo lo era), arriesgaros que os aseguro que os llevareis una grata y deliciosa sorpresa. Y la novela que me trajo hasta aquí es Nuestra casa en el árbol, de Lea Vélez.

Vamos a por ellas!!!

Dificultad: Fácil (solo requiere paciencia)

Ingredientes:

  • 225 gr. de harina de repostería.
  • 8 gr. de levadura en polvo. 
  • 12 gr. de bicarbonato sódico.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 1 cucharadita (de café solo,que no de postre) de jengibre molido.
  • 1/2 cucharadita de canela en polvo.
  • 100 gr. de mantequilla fría.
  • 100 gr. de miel.
  • un pellizco de sal.
  • Azúcar para rebozar.

 

Lo primero ponemos a precalentar el horno a 180º, forramos las bandejas con papel sulfurizado y reservamos.

 

En un bol amplio ponemos la harina tamizada, la levadura, el bicarbonato, el azúcar, el jengibre, la canela y la sal. Mezclamos bien.

 

Incorporamos la mantequilla cortada en cubos no muy grandes y ayudándonos de las manos estrujamos bien la mantequilla con los otros ingredientes hasta conseguir integrarla por completo, su textura asemeja a las migas de pan.

 

Una vez bien mezclado todo añadiremos la miel, y con la ayuda primero de una espátula y luego con las manos, la iremos integrando hasta conseguir una masa. (No desesperéis a la hora de mezclar, parece que son demasiados ingredientes secos para que se forme una masa, pero os aseguro que se forma.)

 

Tomamos pequeñas porciones de masa, formamos bolitas con las manos y las rebozamos en azúcar. Las colocamos en la bandeja, separadas entre sí como de unos 3 de dedos aprox. Las aplastamos con un tenedor o con lo que tengáis a mano y las llevamos a hornear durante 10 minutos.

 

Esperamos unos minutos antes de quitarlas de la bandeja ( de lo contrario se pueden romper) y la dejamos enfriar totalmente sobre una rejilla.

Y ya solo queda degustarlas con un buen café o una deliciosa infusión.

 

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Pastas «huella de pulgar».

Y aquí están esas pastas que os mencioné anteriormente, duras pero deliciosas, de la novela La Cena Secreta. Y es que todas las pastas o galletas no han de ser o todas duras o todas blandas, cada cual tiene su propia personalidad que hace que sean únicas. Para la boda de mi hermana preparé unas cuantas hornadas y desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos.

Para esta receta como ya os comenté, os vendrá muy bien si aún os queda algo de esa mermelada casera que hicimos tiempo atrás. A mi ya de melocotón no me quedaba pero tenía otra de fresa que le fué de maravilla.

Vamos a por ellas!!!

Dificultad: Fácil (mezcla de los ingredientes y paciencia)

Ingredientes:

  • 100 gr. de mantequilla fría.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 200 gr. de harina de trigo.
  • 1 cucharadita (de postre) de levadura en polvo.
  • 1 pizca de sal. 
  • 1 huevo tamaño L
  • Mermelada del gusto que queráis.

Lo primero como siempre es poner nuestro horno a precalentar a 180º y preparar una bandeja con papel sulfurizado.

Cortamos la mantequilla a cubos y la ponemos en una picadora (si no tenéis picadora la podreis rallar a mano con un rallador, es pringoso pero también vale y luego añadiremos el resto de los ingredientes que mezclaremos con las manos rápidamente para no dar mucho calor a la mantequilla), junto con la harina, el azúcar, la levadura y la sal. Lo picamos todo hasta conseguir una consistencia similar a las migas de pan.

Ponemos nuestra mezcla en un bol y añadiremos el huevo ligeramente batido, mezclamos bien hasta conseguir una masa homogénea y lisa.

Se debe poder amasar con las manos, de lo contrario podemos añadir un poquito más de harina.

Cogemos pequeñas porciones y formamos bolitas, las cuales iremos poniendo en la bandeja de horno separadas entre ellas. Procurar que sean todas de más o menos igual tamaño para que a la hora de hornearse se hagan todas por igual.

Con el dedo pulgar mojado ligeramente en agua presionamos en el centro de cada bolita, formando así nuestras pastas. Si no os apañais con el dedo (como me pasó a mi, buscaros cualquier cosa que pueda dar forma a ese hoyito, en mi caso uso el mango de la cuchara de madera que es redondo, lo envuelvo con papel film para que no se pegue a la masa).

Ahora rellenamos esos huecos con mermelada, pero con cuidado que no se salga del hueco.

Horneamos de 10 a 15 minutos, hasta que se hayan dorado.

Dejamos enfriar en una rejilla.

Una vez frías yo las guardo en cajas de metal y pueden durar 2 semanas perfectamente, aunque una vez las probéis no creo que duren tanto.

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Bombones de Aceite.

Si si, leísteis bien, seguro que muchos de vosotros habéis puesto cara de asquito, otros de sorpresa, y otros de qué ricos. Yo la primera vez que oí hablar de ellos mi cara fue un poco de las tres, y es que no me era muy corriente por aquel entonces relacionar el aceite con el chocolate. En este caso los realizaré con aceite puro de avellanas. Hace unos años hice mis pinitos con los aceites de frutos secos y ellos me llevó a experimentar también. Si no encontráis un buen aceite de avellanas (ojo!! que sea de consumo alimentario, los que encontramos en droguerías no es apto para tomarlo.) también os valdrá un buen aceite de oliva virgen. Puede que con algún otro aceite vegetal resulten igual de buenos, el de pistacho también es excelente, pero el de almendras y nuez son demasiados suaves de sabor, y la potencia del chocolate hace que apenas se aprecie.

El libro que comenté para realizar esta receta es el de «Las Brujas» de Roald Dahl. Y como ya dije…Bombones mortales….de lo ricos que están.

Vamos a la faena!!


Dificultad: Difícil ( pero no tenéis que tener reparo a preparar estas recetas más complicadas, hay que ponerse manos a la obra, si no lo intentáis no sabéis cuán de difícil  o fácil os puede resultar. Yo os tengo que decir que a mí más que difícil me resulta muy laborioso, pero respetando tiempos, medidas y temperaturas, la repostería es así, seguro que os salen) .

Ingredientes:

  • 500 gr. de chocolate negro mínimo un 32% de cacao.
  • 250 gr. de chocolate negro rallado mínimo 32% de cacao.
  • 250 gr. de chocolate con leche.
  • 100 gr. de aceite de avellana.
  • Termómetro de cocina  para medir la temperatura del chocolate.
  • Molde para bombones.

Lo primero de todo es atemperar el chocolate. Este paso es el más importante, si no lo realizamos bien, o simplemente nos lo saltamos, nuestros bombones no tendrán brillo ni cristaliza por lo tanto no se endurecerá.

Ponemos al baño maría los 500 gr. de chocolate negro para que se funda, hasta alcanzar una temperatura de 40º.

Una vez llegados a dicha temperatura vertemos en el bol donde previamente tendremos el chocolate rallado. Mezclamos bien y con una batidora de mano batimos hasta integrar completamente y baje a una temperatura de 30º. Este será el momento para empezar a usar nuestro chocolate.

Rellenamos nuestros moldes, y una vez llenos lo volcamos (sobre un papel de horno o una fuente para poder aprovechar este chocolate) con movimientos circulares. Lo que pretendemos es que se nos quede una cobertura para luego rellenarlos. Metemos estos moldes en la nevera y los dejamos media hora. 

El bol de chocolate fundido que nos sobró lo pondremos en un recipiente con agua templada para mantener la temperatura (CUIDADO!! no puede entrarle agua).

En otro bol fundimos el chocolate con leche al baño maría, una vez fundido añadimos el aceite y removemos bien. Para facilitar la tarea, vertemos esta mezcla en una manga pastelera, la guardamos un poco en la nevera para que se enfríe un poco (pero con cuidado de no pasarnos de tiempo pues de lo contrario se solidifica).

Sacamos nuestros moldes de la nevera, nuestro chocolate ya estará duro. Es entonces cuando rellenamos lo huecos con la mezcla de la manga, pero si llegar a llenar hasta arriba.

Volvemos a llevarlo a la nevera y lo dejamos mínimo 2 horas.

Sacamos los moldes (el relleno tiene que estar duro) y terminamos de rellenar con el chocolate negro del principio. Volvemos a meter los moldes en la nevera mínimo 1 hora, si es más no pasa nada.

Ya solo queda desmoldar y disfrutarlos. 

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Flan de huevo.

Y aquí os traigo el postre de la novela «Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión». Y este postre es un flan de huevo casero, que nada tiene que ver con los que podemos comprar en el supermercado, el sabor de este es inconfundible.

Vamos a la cocina…


Dificultad: Fácil-media (intento ser muy objetiva en lo de poner la dificultad, me cuesta un horror, pues casi todas las recetas que os traigo me parecen que son fáciles, aunque luego hablando con amigos al respecto me dicen que no lo son tanto. Si en alguna ocasión veis que estoy equivocada acerca de la dificultad puesta, no dudéis en decírmelo y la cambiaré).

Ingredientes:

  • 400 ml. de leche.
  • 100 ml. de nata fresca.
  • 4 huevos.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 1 vaina de vainilla.

Para el caramelo:

  • 50 gr. de azúcar.

Ponemos el horno a precalentar a 170º

Vertemos la leche en un cazo junto con la vaina de vainilla, lo ponemos al fuego y llevamos lentamente a ebullición. Retiramos del fuego y dejamos infusionar con la vaina durante media hora. A continuación añada la nata a la leche.


Preparamos el caramelo.

En un cazo ponemos los 50 gr. de azúcar, sin dejar de remover hasta que hierva y el azúcar esté dorado y se caramelice. (Para que el caramelo sea más fluido se le puede añadir 2 cucharadas de agua al azúcar)

Vertemos el caramelo en el molde o moldes individuales. Reservamos.


En un bol ponemos los huevos junto con el azúcar y batimos. Retiramos la vaina de vainilla de la leche y vamos incorporándola en forma de hilo sobre los huevos batidos a través de un colador y sin dejar de remover.

Vertemos la mezcla en nuestro molde o moldes individuales, lo ponemos al baño María en una bandeja con agua hirviendo que cubra 1/3 de nuestro molde.

Horneamos durante 30-40 minutos hasta que los pinchemos con un palillo y este salga limpio.

Los dejamos enfriar a temperatura ambiente, y una vez fríos los meteremos en el frigorífico durante unas 4 horas

 

 

 

 

 

 

 

batimos

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Cupcake de naranja.

Pues aquí os traigo de la novela «Encuéntrame en el Cupcake Café», esta recetilla con azúcar y mucho color. Unos deliciosos Cupcake de naranja que de lo fáciles que son, veréis que los vais a repetir más de una vez.

Dificultad: Fácil (no tengáis miedo ninguno que esta receta os saldrá bien si o sí)

Vamos a preparar todo!

Ingredientes para los cupcake:

  • 2 naranjas enteras.
  • 250 gr. de mantequilla en pomada (ablandada)
  • 3 huevos.
  • 250 gr. de azúcar.
  • 250 gr. de harina con levadura (Esta harina la encontrareis así directamente)

Ingredientes para el frostin de naranja:

  • 170 gr. de mantequilla en pomada.
  • 225 gr. de queso fresco de untar.
  • 250 gr. de azúcar glas.
  • Ralladura de una naranja. (solo la parte naranja, pues la blanca amarga)

Ponemos el horno a precalentar a 180º.

Lavamos bien las naranjas y las cortamos con piel y todo, lo ponemos en una batidora junto con los huevos, el azúcar y la mantequilla.

Batimos todo bien hasta que quede totalmente integrados todos los ingredientes.

Ponemos nuestra mezcla en un bol y añadimos poco a poco la harina tamizada.

Mezclamos muy bien hasta formar una masa homogénea.

En un molde para cupcake vamos poniendo las capsulas de papel. Si no tenéis dicho molde también os vale unas flaneras metálicas o de las que venden de aluminio que son de usar y tirar. Es necesario que hagáis esto pues si ponéis vuestra masa directamente sobre las capsulas de papel, este al no tener suficiente resistencia se os extenderá. Rellenamos dichos capsulas con nuestra masa. Las podéis llenar casi hasta arriba pues no crecen como las magdalenas.

Metemos al horno entre 15-20 minutos. Tendréis que ir vigilándolos pues como ya os he dicho en otras ocasiones, cada horno es un mundo, cuando lleve unos 12 minutos podréis abrir un poco el horno y pinchar con un palillo los cupcakes, si este sale limpio, los podéis sacar del horno, pero si sale manchado tendréis que dejarlos un poco más. Controlarlos muy bien pues al ser pequeñitos se hacen con rapidez.

Los sacamos del horno y los ponemos en una rejilla a enfriar, ya que si los dejamos en los moldes metálicos con el calor que tienen se seguirían haciendo.

Frostin de naranja:

Batimos con unas varillas eléctricas, la mantequilla.

Le agregamos el queso y seguimos batiendo como unos 2 minutos.

A continuación, vamos añadiendo el azúcar glas, la raspadura de la naranja.

Ya solo nos queda decorar nuestros cupcakes que ya estarán fríos, con nuestro frostin, y a degustar!!

 

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Galletas crinkles de chocolate.

Y aquí la receta que os comenté en la reseña de la novela La isla de Alice.

Como ya os dije son unas deliciosas galletas, pero son un poco delicadas a la hora de trabajar con la masa (además de fuerza, ya veréis porqué) y el mismo día son ideales para comerla ya que según pasan los días pierden ese interior blandito y se quedan parecen pastitas. De sabor no cambian, están igual de buenas, pero habiéndolas probado el primer día, después hechas en faltas ese interior mullidito.

Estas delicias llevan ese nombre porque a medida que se van horneando se craquelan y forman esas grietas que luego quedan tan vistosas.

Una cosa a tener en cuenta, es que son unas galletas que llevan muchas horas de reposo, lo ideal es de un día para otro, así que tenéis que preverlo con antelación.


Dificultad: Difícil (no es que sean difíciles, pero hay que tener muy controlado la temperatura del horno, de lo contrario perderemos ese interior blandito, y a la hora de realizar las bolitas hay que hacerlo rápido para que no pierda frío).

¡¡¡Vamos a por ello!!!

Ingredientes:

  • 250 gr. de chocolate de repostería.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 60 gr. de mantequilla (nunca margarina).
  • 200 gr. de harina de repostería.
  • 2 huevos.
  • 1 cucharadita de postre de azúcar avainillado (o una cucharadita de café de esencia de vainilla).
  • 1 cucharadita de café de levadura en polvo tipo Royal.
  • 1 pellizco de sal (NO más) .
  • Azúcar glas mínimo unos 150 gr. ya que más vale que sobre a que nos quedemos cortos).

Empezamos derritiendo al baño maría el chocolate junto con la mantequilla cortada a trocitos. Una vez derretido lo dejamos templar.

Mientras batimos con unas varillas eléctricas los huevos junto con el azúcar y el azúcar avainillado (o la esencia), durante unos minutos hasta que tome un color amarillo clarito y se quede cremoso. A continuación, le añadimos el chocolate derretido y mezclamos bien con movimientos envolventes para que no baje mucho la mezcla.

Ahora tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y se lo vamos incorporando a la mezcla de huevo y chocolate, uniéndolo muy bien hasta que todos los ingredientes queden integrados.

Tapar el bol con un papel film y llevar a la nevera. Dejarlo reposar mínimo 3 horas, pero si puede ser toda la noche mucho mejor.

Ponemos el horno a precalentar a 180º.

Transcurrido el tiempo veréis que se ha quedado la masa como una piedra, no asustarse (yo me asusté), esto es normal, tiene que estar así. Ponemos en un plato el azúcar glas.

Con ayuda de unas cucharas soperas (o si tenéis un saca-bolas de helado), vamos rascando masa (de aquí la fuerza de la que os hablaba antes, pues está muy duro) hasta formar bolitas (esto lo tendréis que hacer con las manos, como cuando éramos pequeños y jugábamos con plastilina), las rebozaremos muy muy bien en azúcar glas sin que se vea nada de masa. Esta operación hay que hacerla rápida para que la masa no se caliente, si veis que tardáis un poco (algo muy normal teniendo en cuenta lo durísima que está la masa) id metiéndolas según las vais haciendo, en la nevera, así cuando tengáis las suficientes para llenar la bandeja directamente las sacáis, colocáis y al horno.  Las ponemos en una bandeja de horno cubierta con papel de horno. Dejar espacio entre ellas ya que cuando se hornean se expanden y crecen un poco.

Horneamos durante 12 minutos y las dejamos reposar un poco antes de ponerlas en una rejilla para que se enfríen completamente.

Entre tanda y tanda podéis ir haciendo bolitas las cuales las tenéis que meter directamente a la nevera para que no se caliente la masa, de lo contrario no se craquelan.

 

 

 

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Tarta Normanda.

Con esta tarta culminamos nuestra novela «La biblioteca de los libros rechazados». Con un fragante aroma a manzanas y canela comenzamos nuestra receta de hoy.


Dificultad: Media (lleva dos elaboraciones que no son complejas pero la de la masa sí que es laboriosa)

Ingredientes:

Para la base:

  • 300 gr. de harina.
  • 150 gr. de mantequilla fría.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 30 ml. de leche fría.
  • 2 yemas de huevo
  • 1 pellizco de sal.

Para el relleno:

  • 4 manzanas tipo Golden, reineta… 
  • 2 huevos.
  • 80 gr. de azúcar.
  • 250 de nata para montar o crema de leche.
  • 1 cuchara de postre de azúcar avainillado.
  • 1 cucharadita de postre de canela en polvo.
  • 1 cucharada sopera de brandy.

Comenzaremos preparando la masa, ponemos en un bol (si tenéis robot de cocina para amasar mucho mejor) la harina y la mantequilla bien fría cortada a daditos, mezclamos bien y a continuación añadimos un pellizco de sal, el azúcar, las yemas de huevo y la leche fría.

Si lo hacemos en un robot de cocina, lo dejaremos amasando hasta que se hagan como unas migas, si lo hacéis a mano mezclarlo todo bien rápido y cuando más o menos lo tengáis lo volcáis en la encimera (previamente con un poco de harina o azúcar glas para que no se pegue) y amasamos bien hasta conseguir una masa blanda pero que no esté pegajosa. Una vez obtenida la masa, hacemos con ella una bola y la envolvemos en papel film (papel de plástico transparente) y lo metemos en la nevera durante una hora.

Ponemos el horno a precalentar a 200º.

Mientras tanto pelamos las manzanas y quitamos el corazón, las cortamos en gajos de aproximadamente un dedo de espesor. Metemos todos los trozos en un bol con agua y un chorrito de limón para que mientras preparamos la mezcla de la tarta, estas no se oxiden , (en caso de que no tengáis limón basta con pelar y cortar las manzanas en último lugar, para nada más cortarlas ponerlas en la base de la tarta).

Sacamos nuestra masa de la nevera y la estiramos, veréis que se rompe, no pasa nada, es una masa que se puede volver a unir, la estiramos para que no quede muy gruesa, la ponemos encima de nuestro molde donde previamente yo puse un papel de horno para evitar que se me pegara, la amoldamos y la pinchamos con un tenedor para que no suba demasiado. La metemos al horno durante unos 10 minutos.

Ponemos a batir los huevos enteros, el azúcar, el azúcar avainillado, la nata, la canela y el brandy.

Pasado los 10 minutos de horno, sacamos nuestra base con cuidado, colocamos los gajos de manzana en espiral, y añadimos la mezcla por encima de las manzanas.

Hornear durante 15 minutos a 200º y después bajar la temperatura hasta 180º y dejar durante 25-30 minutos más.

Una vez fría la podéis pintar con mermelada de manzana o albaricoque (disuelta en un poquito de agua si veis que está muy dura. Si tiene una textura más suelta no añadir nada) por encima para darle un brillo y mejor presencia, o espolvorearle un poco de azúcar glas.

 

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Pastel Tosca.

Este delicioso pastel veréis que no pasará desapercibido. De nuestra novela «Tres abuelas y un cocinero muerto» viene este dulce sueco que es un bizcocho muy esponjoso con un ligero sabor a vainilla y coronado con un crujiente de frutos secos caramelizados, todo un reconstituyente.

Parece ser que su origen es de principios del siglo XX y su nombre se relaciona con Tosca, la ópera de Puccini, pero no encontré nada más al respecto así, que nos quedamos con eso y su suave bizcocho con crocante de almendras.


Dificultad: Fácil (no tiene complicación, los pasos a seguir son muy sencillos, solo batir los ingredientes y poco más).

¡¡¡Vamos a la faena!!!

Ingredientes:

  • 150 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 150 gr. de harina (que tamizaremos con un colador metálico)
  • 2 huevos a temperatura ambiente.
  • 60 ml. de agua del grifo.
  • 2 cucharaditas (de las de café, NO de postre) de azúcar avainillado.
  • 1 cucharadita (de las de café, NO de postre) de levadura en polvo tipo Royal.

Para la cobertura:

  • 100 gr. de almendras troceadas naturales sin tostar y sin sal. Yo las piqué con un cuchillo a groso modo. (También podéis poner la mitad de almendras y la otra mitad de avellanas).
  • 60 gr. de mantequilla (aquí no pasa nada que esté fría)
  • 100 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de harina.
  • 30 ml. de nata (de la que usamos para montar, con un mínimo de 35% en materia grasa).

Empecemos poniendo en horno a precalentar a 180º.

En un bol ponemos la mantequilla, el azúcar y el azúcar avainillado, batimos con unas varillas eléctricas hasta crear como una crema. Batimos los huevos y se lo añadimos a la mezcla, batiendo con las varillas eléctricas hasta que se hayan incorporado por completo.

Seguidamente agregamos la harina tamizada en varias veces (no añadir más hasta no haber mezclado bien todo) y después la levadura.

Bate bien para incorporar aire a nuestra masa. Por último añade el agua y mezcla todo muy bien.

En un molde previamente engrasado, (yo puse papel de hornear que me resulta más práctico, forras bien el molde y ya está), poner nuestra mezcla y meter al horno durante 25-30 minutos (dependiendo de cada horno).

Mientras se hornea nuestro pastel, hacemos la parte de arriba. En un cazo ponemos todos los ingredientes de la cobertura y lo llevamos a fuego suave y sin dejar de remover.

Cuando hayan pasado los 25- 30 minutos de nuestro pastel, sacamos con cuidado y le ponemos por encima la mezcla de almendras, extendiendo con cuidado y lo volvemos a llevar al horno. Lo dejaremos 10 minutos más.

Pasado ese tiempo lo sacamos del horno pero lo dejamos enfriar completamente en el molde.

Al cortarlo hay que tener cuidado de no cortarnos y no aplastar el bizcocho demasiado ya que la costra de arriba ofrecerá resistencia.