receta de tarta normanda

Tarta Normanda.

Con esta tarta culminamos nuestra novela “La biblioteca de los libros rechazados”. Con un fragante aroma a manzanas y canela comenzamos nuestra receta de hoy.


Dificultad: Media (lleva dos elaboraciones que no son complejas pero la de la masa sí que es laboriosa)

Ingredientes:

Para la base:

  • 300 gr. de harina.
  • 150 gr. de mantequilla fría.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 30 ml. de leche fría.
  • 2 yemas de huevo
  • 1 pellizco de sal.

Para el relleno:

  • 4 manzanas tipo Golden, reineta… 
  • 2 huevos.
  • 80 gr. de azúcar.
  • 250 de nata para montar o crema de leche.
  • 1 cuchara de postre de azúcar avainillado.
  • 1 cucharadita de postre de canela en polvo.
  • 1 cucharada sopera de brandy.

Comenzaremos preparando la masa, ponemos en un bol (si tenéis robot de cocina para amasar mucho mejor) la harina y la mantequilla bien fría cortada a daditos, mezclamos bien y a continuación añadimos un pellizco de sal, el azúcar, las yemas de huevo y la leche fría.

Si lo hacemos en un robot de cocina, lo dejaremos amasando hasta que se hagan como unas migas, si lo hacéis a mano mezclarlo todo bien rápido y cuando más o menos lo tengáis lo volcáis en la encimera (previamente con un poco de harina o azúcar glas para que no se pegue) y amasamos bien hasta conseguir una masa blanda pero que no esté pegajosa. Una vez obtenida la masa, hacemos con ella una bola y la envolvemos en papel film (papel de plástico transparente) y lo metemos en la nevera durante una hora.

Ponemos el horno a precalentar a 200º.

Mientras tanto pelamos las manzanas y quitamos el corazón, las cortamos en gajos de aproximadamente un dedo de espesor. Metemos todos los trozos en un bol con agua y un chorrito de limón para que mientras preparamos la mezcla de la tarta, estas no se oxiden , (en caso de que no tengáis limón basta con pelar y cortar las manzanas en último lugar, para nada más cortarlas ponerlas en la base de la tarta).

Sacamos nuestra masa de la nevera y la estiramos, veréis que se rompe, no pasa nada, es una masa que se puede volver a unir, la estiramos para que no quede muy gruesa, la ponemos encima de nuestro molde donde previamente yo puse un papel de horno para evitar que se me pegara, la amoldamos y la pinchamos con un tenedor para que no suba demasiado. La metemos al horno durante unos 10 minutos.

Ponemos a batir los huevos enteros, el azúcar, el azúcar avainillado, la nata, la canela y el brandy.

Pasado los 10 minutos de horno, sacamos nuestra base con cuidado, colocamos los gajos de manzana en espiral, y añadimos la mezcla por encima de las manzanas.

Hornear durante 15 minutos a 200º y después bajar la temperatura hasta 180º y dejar durante 25-30 minutos más.

Una vez fría la podéis pintar con mermelada de manzana o albaricoque (disuelta en un poquito de agua si veis que está muy dura. Si tiene una textura más suelta no añadir nada) por encima para darle un brillo y mejor presencia, o espolvorearle un poco de azúcar glas.

 

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Manzanas Rojas

Dulce con sabor a manzanas.

Y aquí con la novela “La biblioteca de los libros rechazados” traemos un postre delicioso.
Nos ponemos en situación…
Delphine no había estado nunca en la presentación de un libro así, tuvo que prepararse concienzudamente para que ninguna pregunta quedara sin respuesta o peor aún con un atisbo de duda. El bombardeo fue constante, sin tregua alguna, ¿el autor escribió más libros?, ¿cómo van a organizar la promoción?, ¿El tal Pick hablaba ruso?,…Allí se encontraba Hervé Mauroutou, un representante, aquella historia le parecía sencillamente increíble. Llevaba años recorriendo el este de Francia, había entablado buenas relaciones con libreros que por desgracia cada vez eran menos y los que aun resistían se preguntaban en esta era de cambios, en qué lugar se situaba el libro.
En sus innumerables viajes muchas veces coincidía con sus rivales en los mismos hoteles para compartir el menú con todo incluido “especial para comerciales”. Allí se encontró con Bernard Jean qué aunque en su vida laboral eran competidores, en lo personal habían trabado una relación personal.
En aquel hotel, comiendo el menú especial, mientras uno paladea una tarta normanda y el otro un mousse de chocolate, empiezan habla del libro de Pick, y lo raro que resulta publicar una obra de un escritor rechazado.
Pues nosotr@s también vamos amenizar una conversación con algo tan dulce como la tarta normanda, dulce similar a la tarta de manzana, pero con variaciones.
Su preparación no es complicada y el resultado es esplendido.

La biblioteca de los libros rechazados.

Este libro que hoy os traigo, es ameno de leer con un léxico que ayuda a enriquecer el nuestro propio. Su autor David Foenkinos, fue ganador del premio Renaudot con su novela La delicadeza y más tarde el premio Goncourt des Lycéens con Charlotte. En esta otra novela nos trae un poco de todo y sobre todo misterio. “…todos llevamos un escritor dentro…”


¿Puede acaso un libro cambiar el rumbo de la vida de las personas? Un libro olvidado, hace años, acumulando polvo en una estantería, resignado a no volver ser leído “…un lugar como una isla dónde el hecho de que los demás te juzgasen ya no importaba nada…”
Un supuesto autor, Henri Pick, su vida transcurría en Crozón (Bretaña), regentaba una pizzería dónde pasaba la mayor parte del tiempo, y al cual jamás se le vio coger un libro, o ni tan siquiera un lápiz para hacer la lista de la compra, una vida plana que compartía con su mujer Madeleine “…el tiempo pasó deprisa..”.
Pasa a ser conocido por todo el mundo a pesar de haber fallecido hace ya dos años, como el gran descubrimiento literario, con la obra maestra titulada Las últimas horas de una historia de amor. Este libro provoca cambios sorprendentes y cambia el destino de muchas de las personas que se topan con ella.
Tenemos a Magali Croze, una mujer que no le gustan mucho los libros pero que por necesidad trabaja entre ellos, y con el tiempo se convierte en toda una experta, su vida monótona sin aliciente alguno se inunda con un rayo de luz cuando sale publicado el libro, un libro que sale de la biblioteca donde ella trabaja. El pueblo entero se ve envuelto y desbordado gratamente ante tal acontecimiento, incluso la antigua pizzería del señor Pick, que ahora se ha convertido en una crepería regentada por el matrimonio Misson, que tampoco los deja indiferentes la publicación de dicha novela, y Joséphine, hija del autor, que este acontecimiento provoca que salga de su burbuja. Y Jean-Michel Rouche un periodista arruinado que ve en el libro la oportunidad de desenmascarar al auténtico autor, ya que no cree la versión que se ha dado al respecto y así volver a sus días de gloria.
Una obra que a muchos les inundará y en algunos casos desbordará, pero que no pasará inadvertida.desbordará, pero que no pasará inadvertida.
“…a todo el mundo le puede encantar leer si se cumple la condición de tener en las manos la novela adecuada, la que nos va a gustar, la que nos va a decir algo y que no podremos soltar…”

Reseña de La biblioteca de los libros rechazados. David Foenkinos
La biblioteca de los libros rechazados.
Receta del pastel tosca

Pastel Tosca.

Este delicioso pastel veréis que no pasará desapercibido. De nuestra novela “Tres abuelas y un cocinero muerto” viene este bizcocho muy esponjoso con un ligero sabor a vainilla y coronado con un crujiente de frutos secos caramelizados, todo un reconstituyente.

Parece ser que su origen es de principios del siglo XX y su nombre se relaciona con Tosca, la ópera de Puccini, pero no encontré nada más al respecto así, que nos quedamos con eso y su suave bizcocho con crocante de almendras.

Dificultad: Fácil (no tiene complicación, los pasos a seguir son muy sencillos, solo batir los ingredientes y poco más).

¡¡¡Vamos a la faena!!!

Ingredientes:

  • 150 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 150 gr. de harina (que tamizaremos con un colador metálico)
  • 2 huevos a temperatura ambiente.
  • 60 ml. de agua del grifo.
  • 2 cucharaditas (de las de café, NO de postre) de azúcar avainillado.
  • 1 cucharadita (de las de café, NO de postre) de levadura en polvo tipo Royal.

Para la cobertura:

  • 100 gr. de almendras troceadas naturales sin tostar y sin sal. Yo las piqué con un cuchillo a groso modo. (También podéis poner la mitad de almendras y la otra mitad de avellanas).
  • 60 gr. de mantequilla (aquí no pasa nada que esté fría)
  • 100 gr. de azúcar.
  • 25 gr. de harina.
  • 30 ml. de nata (de la que usamos para montar, con un mínimo de 35% en materia grasa).

Empecemos poniendo en horno a precalentar a 180º.

En un bol ponemos la mantequilla, el azúcar y el azúcar avainillado, batimos con unas varillas eléctricas hasta crear como una crema. Batimos los huevos y se lo añadimos a la mezcla, batiendo con las varillas eléctricas hasta que se hayan incorporado por completo.

Seguidamente agregamos la harina tamizada en varias veces (no añadir más hasta no haber mezclado bien todo) y después la levadura.

Bate bien para incorporar aire a nuestra masa. Por último añade el agua y mezcla todo muy bien.

En un molde previamente engrasado, (yo puse papel de hornear que me resulta más práctico, forras bien el molde y ya está), poner nuestra mezcla y meter al horno durante 25-30 minutos (dependiendo de cada horno).

Mientras se hornea nuestro pastel, hacemos la parte de arriba. En un cazo ponemos todos los ingredientes de la cobertura y lo llevamos a fuego suave y sin dejar de remover.

Cuando hayan pasado los 25- 30 minutos de nuestro pastel, sacamos con cuidado y le ponemos por encima la mezcla de almendras, extendiendo con cuidado y lo volvemos a llevar al horno. Lo dejaremos 10 minutos más.

Pasado ese tiempo lo sacamos del horno pero lo dejamos enfriar completamente en el molde.

Al cortarlo hay que tener cuidado de no cortarnos y no aplastar el bizcocho demasiado ya que la costra de arriba ofrecerá resistencia.

 

 

 

Almendras y azúcar.

Dulce sueco.

Desde dónde yo me encuentro me queda retiradillo, pero con la cocina vamos a traer un poquito de allí en compañía de la novela “Tres abuelas y un cocinero muerto”.

Nos encontramos en la cafetería Fazer, allí se hallan el embajador, Siiri, Anna-Liisa, Margit Partanen y su esposo. Es el lugar perfecto que han encontrado para ponerse al día en los asuntos que rondan El Bosque del Crepúsculo, y ya de paso darse un homenaje con una merienda. 

Pidieron varias cosas sin importarles el precio, algunos bagels, café, varios trozos de tarta entre los que se encuentra un trozo de pastel tosca. Todo está delicioso incluso llegan a preguntarse si aquello no tendrá alguna clase de droga de lo adictivo que resulta. Todo transcurre serenamente; es lo que tiene llegar a cierta edad, el tiempo se hace más lento y cualquier acontecimiento es un buen tema de conversación.  El asunto del interrogatorio de Siiri no deja indiferente a nadie, sobre todo al embajador el cual también aprovecha la ocasión para piropear a Siiri, y es que nunca se tiene demasiada edad para los alagos, aunque sea para una mujer de noventa y cuatro años.

Y así, con esa imagen de dicha merienda nos vamos a recrear ese pastel tosca que tan feliz hace a Eino, el marido de Margit, y que deja todo salpicado de almendras. La elección es perfecta para tomar con café en las horas de la merienda, y con esa cantidad de frutos secos caramelizados también nos recarga de energía hasta la noche.

 

Tres abuelas y un cocinero muerto.

Un título de lo más atrayente, al igual que la portada ¿verdad? y es que por lo menos nos para al pasar la vista por dicho título.

Este libro es el primero de una trilogía de Helsinki, su autora Minna Lindgren, es conocida en Finlandia por su particular estilo de escritura y por su irreverente forma de ver ciertos temas tales como la muerte.

Es una novela con toques divertidos, pero yo siento decir desde mi modesta opinión que se me hizo muy densa de leer, es lenta y hace que casi pierdas el hilo de la historia.

Por otra parte, es muy entrañable y te hace ver el punto de vista de las personas mayores y en qué situación se hayan muchas de ellas. Cualquiera que lea esta novela es difícil no ver en alguna de estas ancianas algún familiar y con eso hacerte toc toc en el corazoncito. Ese punto de vista que prácticamente no se toca y muchísimo menos se realizan novelas a cerca de ello, ancianos que están muy vivos que por supuesto aún con más de noventa años tienen mucho que ofrecer.

Esta es la historia de tres viudas nonagenarias Siiri, Irma y Anna-Liisa, que residen en un centro privado de apartamentos para la tercera edad, El Bosque del Crepúsculo, dónde son rodeados de enfermeros ineptos y vagos, y obligados a tomar una gran cantidad de medicamentos prescritos por médicos que ni siquiera han visto. Su vida transcurre entre juegos de cartas, viajes en tranvía por la ciudad, asistencia a funerales, alguna reunión de amigos…, hasta la muerte inesperada del cocinero del centro. Pese a su avanzada edad se dan cuenta de que algo no va bien, pero claro quién va a creer a unas ancianitas nonagenarias y por lo tanto quien sospecharía de ellas y de su capacidad de indagación. 

Las conversaciones que mantienen entre ellas son de lo más curiosas, van dando saltos de unos temas a otros, porque si algo les sobra es tiempo. Como un día dónde en uno de sus innumerables viajes en tranvía, una de las amigas, Margit, que está armando algo de escándalo dado que oye mal, aunque lleva audífono, ellas comentan que… dichos aparatos nunca funcionaban y que a los ancianos les colocaban uno de esos solo en una oreja para que los demás se percataran de que no oía. Si hubiesen querido que los audífonos les sirvieran de algo a los usuarios, les habrían puesto uno en cada oreja.

Reseña de Tres abuelas y un cocinero muerto
Portada de Tres abuelas y un cocinero muerto

 

 

 

Receta de crema de calabaza

Crema de calabaza.

Y para dar por concluida esta novela “Limón, canela y chocolate”, os traigo esta crema de calabaza que está riquísima y para los que no os guste mucho la verdura, algo que hay que incluir en nuestra dieta, es una buena forma de comer varias clases de verduras sin enterarte.
Dificultad: Fácil (es sencillísima, tan solo cortar la verdura y saltearla para luego triturar).

¡¡¡Vamos a por ello!!!

Ingredientes:

  • 250 gr. de calabaza.
  • 3 zanahorias medianas.
  • 1 puerro.
  • 1 litro de caldo de pollo.
  • 3 porciones de quesitos light (en su lugar podéis ponerle 50 ml. de nata o medio yogurt natural).
  • 1 manzana.

Empezamos por pelar la calabaza y cortarla en laminas finas para que no tarde mucho en hacerse. Lo mismo hacemos con las zanahorias y con el puerro.
En una sartén con muy poquito aceite salteamos las verduras, unos 10 minutos. Pelamos, cortamos, y le quitamos en corazón a la manzana, partimos en unos 6 trozos y se lo añadimos a las verduras. Salteamos un poco y añadimos en caldo de pollo hasta cubrir la verdura.
Dejamos cocer a fuego medio hasta que la verdura esté blanda (si vemos que se va quedando sin caldo, añadimos un poco más).
Una vez cocidas las verduras, lo pasamos todo a una batidora y añadiremos los quesitos en porciones (o la nata o el yogurt). Trituramos y rectificamos de sal.
Si veis que os quedó demasiado espeso podéis añadirle un poquito de caldo de pollo así tal cual.
A la hora de servir ponerle por encima un poquito de pimentón y un chorrito de aceite de oliva, pero esto ya es opcional.

Calabazas

Algo reconfortante.

Y todo no van a ser calorías y que eso nos conlleve a desabrochar el botón del pantalón pues de no hacerlo corres el riesgo de que salte y le des a alguien XD. Por eso con la novela “Limón, canela y chocolate” voy a poner otra recetilla.

Nos ponemos en situación, Noelia salió a correr, en el camino divisó un montículo de tierra rodeado de árboles, y hasta allí fue, se sentó y cruzó las piernas, respiró hondo y se dejó llevar. Nunca había sido muy buena haciendo meditación, cada vez que lo intentaba su angustia no le dejaba marchar los malos recuerdos y reproches que ella misma se hacía, pero aquel sitio era perfecto y aunque los primeros minutos le costó concentrarse, una vez superados relajó la mente y solo disfrutó de la caricia del viento.

Al abrir los ojos se encontró con un precioso atardecer, y después de empaparse de aquel hermoso colorido, se levantó, estiro las piernas y se fue de vuelta a casa dónde la esperaba Eloísa, su abuela, la cual había preparado una deliciosa y reconfortante crema de calabaza.

Y eso os traigo, una crema de calabaza que os chuparéis los dedos, muy muy sencilla, y una buena manera de comer verdura para los que no son muy fans de ellas. Con esta crema no pondréis ninguna excusa.

 

Nueva Nominación al premio Liebster 2019!!!

Estoy súper contenta con esta nueva nominación ya que  gracias a ellas te das cuenta que tanto trabajo tiene el reconocimiento de vosotr@s que sabéis todo lo que esto conlleva, por eso mil gracias.

Pero sobre todo, gracias a la persona que me nominó, la bloguera Alicia, con su blog COMMEMEMUCHO , el cual está lleno de recetas y artículos, dónde se ve reflejado todo ese trabajo y dedicación que lleva el estar investigando y cocinando para tenernos informados y “alimentados”.  Lo que en una pasada me dejó prendada de su blog fue           una receta (no se cual ahora de tantas), de Castellón, tengo gente muy querida por allí y viajo con cierta regularidad por eso me llamó tanto la atención, y claro según vas emergiéndote más en su blog más te engancha.

¿Qué es el Premio Liebster?

Este premio es una forma de ser descubierto, pero también para conectarse y apoyar a la comunidad de blogs. Una gran idea para promocionar tu propio blog y otros. Originalmente, se distribuía a blogs con menos de 2000 lectores, pero esto ha disminuido lentamente a medida que la recompensa ha ganado popularidad. Ahora es sólo 200 lectores o menos. Es realmente un número arbitrario. Si te gusta ayudar a otros blogs, sigue adelante y hazlo independientemente de su tamaño. Este premio tiene que ver con la promoción y visualización de los blogs de otras personas. 

Estas son algunas de las reglas a seguir:

  • Agregar un enlace a la página del Premio Oficial Liebster en su publicación del blog THE GLOBAL AUSSIE
  • Responder a las preguntas que se formulan en la nominación.
  • Crear cinco preguntas para que las contesten sus nominados.

Las Reglas Oficiales del Premio Liebster

Preguntas que me hicieron:

  1. ¿Qué superpoder tendrías si pudieses tener uno?

Transportarme dónde quisiera. Algo que con el tiempo cobra más fuerza en mi, es viajar.

     2. ¿Cuál era tu serie de dibujos animados?

He tenido muchos, me han gustado y me siguen enganchando. Los Picapiedra, Candy Candy, Scooby doo. En mi época cualquier serie era bien venida ya que no había la oferta de ahora.

     3. ¿Cuál es el objeto más raro en tu casa?

Hace unos años decidí deshacerme de todo objeto sin utilidad aparente, llegamos acumular tanto en una casa que apenas nos damos cuenta hasta que en mi caso pasas por varias mudanzas relativamente seguidas. Pero lo que si se ha quedado, es una figura de bronce que me regalaron, de Ghanesa. No es grande y por eso es fácil de buscarle un sitio.

     4. ¿Eres de perros o de gatos?

Me gustan los dos mucho. Pero ahora tenemos en casa un perro al que adoramos. Nos lo encontramos y por cosas del destino se quedó en casa y ahora es un miembro más de la familia.

      5. ¿Te puedes describir con tres adjetivos?

Paciente, luchadora, sensata.

Mis preguntas a mis nominados son:

  1. ¿Cuál es tu sueño más profundo?
  2. ¿Qué olor te evoca recuerdos?
  3. ¿Y qué música te relaja?
  4. ¿Qué te hace feliz?
  5. ¿Cambiarías algo en tu vida?

Y por aquí mis nominados:

GRACIAS DE NUEVO A TOD@S POR HACER QUE ESTO SEA UNA REALIDAD!

 

 

Galletas caseras de chocolate fáciles

Galletas de chocolate.

Y aquí os traigo esta receta de galletas de la novela “Limón, canela y chocolate” que de seguro repetiréis más de una vez porque son muy fáciles de preparar. Tienen un olor espectacular y son ideales hacerlas pequeñitas para poder ponerlas como acompañamiento para tomar un café o un té.

Esta receta es de Nigella Lawson, cocinera, presentadora de televisión y periodista británica, seguramente muchos de vosotros ya la conocéis.

Dificultad: Fácil (que no os dé miedo, pesar muy bien todos los ingredientes y seguir la receta, no tiene más complicación, bueno si, lo complicado será comerse solo una XD)

¡¡¡Pues vamos a la faena!!!

Ingredientes:

  • 250 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
  • 125 gr. de azúcar.
  • 30 gr. de cacao en polvo sin azúcar.
  • 300 gr. de harina de trigo.
  • 5 gr. de levadura tipo Royal.

Antes de nada, ponemos a precalentar el horno a 180º.

En un recipiente hondo mezclamos la mantequilla con el azúcar. Yo usé unas varillas eléctricas para ir más rápido, aunque a mano también podéis hacerlo. Batimos hasta blanquear (blanquear es batir el azúcar y la mantequilla hasta que cambie a un color amarillo muy clarito y adquiera una textura esponjosa). Si os olvidasteis de sacar la mantequilla de la nevera y está muy dura, una manera de atemperarla es rallarla, claro está que te pringas de mantequilla las manos, pero estamos cocinado, son gajes del oficio.

Tamizamos el cacao sobre la mezcla de mantequilla y azúcar y mezclamos bien hasta integrar por completo. Hacemos lo mismo con la harina y la levadura, pero en varias tandas, no de golpe, y entre una y otra integraremos bien hasta añadir más cantidad.

La masa os tiene que quedar totalmente manejable con las manos, no se tiene que pegar, (en el caso de que se os pegue en las manos añadirle poco a poco harina hasta que ya no se pegue. Pero si habéis medido bien las cantidades eso no debería de pasar).

Cubrimos dos bandejas de horno con papel sulfurizado (papel especial para horno) y colocamos en ellas pequeñas bolitas de masa procurando que sean de igual tamaño para que se hagan todas por igual. (dejar espacio entre unas y otras pues crecen un poquito al hornearlas). Las aplastamos ligeramente con un tenedor y cocemos en el horno a 180º durante 13 minutos.

Retiramos del horno y las dejamos reposar sobre la misma bandeja hasta que se enfríen. (No las toquéis ni las cambiéis de sitio mientras están calientes, ya que salen súper blandas y se desharán. Cuando se enfrían cogen la textura perfecta).