Receta de Pan Irlandés y tosta de salmón con tomate rosa y queso crema.

Pan Irlandés.

Aquí os traigo este fantástico pan irlandés integral casero de nuestra novela Una semana en invierno. Como podréis ver la receta es bien sencilla.

Luego para seguir un poco con nuestra novela, prepare una tosta con salmón ahumado (ya que no encontré trucha ahumada como toman  de entrante) con una base de queso crema, tomate rosa para coronarlo con nuestro salmón y espolvoreado un poquito de eneldo que le va de maravilla, todo esto en una rebanada de pan irlandés integral.


 Dificultad: Fácil (tan solo mezclar todo y amasar).

Ingredientes:

  • 155 gr. de harina de trigo.
  • 155 gr. de harina integral.
  • media cucharadita de bicarbonato sódico
  • media cucharadita de sal. 
  • 255 ml. de buttermilk (receta AQUÍ).

Ponemos nuestro horno a precalentar a 200ºC.

En un cuenco mezclamos las dos harinas con el bicarbonato y la sal. Formamos un hueco en el centro y vertemos nuestro buttermilk. Trabajamos la masa hasta que queden todos los ingredientes bien mezclados.

Ponemos un poco de harina en la encimera y volcamos nuestra masa, la cual amasaremos hasta tener una masa homogénea, si veis que se os pega mucho en las manos podéis añadirle un poquito (pero poquito) de harina, ya que la masa tiene que quedar un poco pegajosa.

Formamos una bola y la colocamos en una bandeja de horno a la que previamente habremos puesto un papel sulfurizado. Hacemos en la parte de arriba de nuestra bola unos cortes en forma de cruz. 

Horneamos a media altura durante unos 25-30 minutos, hasta que esté bien dorado.

Dejamos enfriar sobre una rejilla antes de servir.

 

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Reseña de Una semana en invierno.

Un buen pan casero en invierno.

No es que solo tomemos un buen pan en invierno, pero parece que con el frío apetece más estar en casa y ese olor a pan recién hecho te acerca la calidez que no te trae el tiempo en sí.

Continuamos con la novela Una semana en invierno, y con la vida de Winnie, en estos momentos ella y Lillian se encuentran ya en Stone House, las primeras impresiones son muy buenas, no esperaban que ese sitio fuera tan acogedor. En el hotel alternan con los demás huéspedes, cada uno con su historia particular. Nadie intenta saber más de alguien, solo se limitan a charlar y respetarse en cuanto a la vida personal de cada uno se refiere. La señora Starr les hace pasar a la cocina, en ella se encuentra una mesa muy grande donde todos comen juntos. Para esta ocasión, la cena consta… “de un entrante de trucha ahumada con salsa de rábano picante y pan irlandés integral casero, y después un cordero asado que es trinchado por las manos expertas de la señora Starr, también hay platos vegetarianos y un enorme pastel de manzana”.

Y así es como no he podido resistirme hacer otra receta de esta novela. En este caso es el pan irlandés integral, que como es tan fácil de preparar y no necesita tiempos largos de fermentación me pareció fantástico ya que a mí me hecha un poquito para atrás esas horas interminables de la fermentación de algunos panes, es verdad que luego es una alegría y un triunfo personal el conseguirlo, pero aun así me cuesta un poquillo.

Este pan tendréis que comerlo el mismo día ya que al no llevar levadura pasado el tiempo no está muy apetecible. 

El miércoles os pondré la receta para que un día cualquiera sorprendáis a los vuestros con este pan horneado por vosotr@s.

Buttermilk.

Y aquí os traigo esta recetilla extra pues como podréis ver en muchas recetas es necesaria, hace que sobre todo en repostería, les aporte jugosidad y esponjosidad a las masas además de mejorar el sabor. Como es difícil de encontrar, al menos dónde yo vivo pues la hacemos casera que además todo lo casero tiene un extra. 


Dificultad: Muy muy fácil (mezclar y esperar)

Ingredientes:

En este caso vamos hacer 250 ml pero podéis hacer solo lo que pide la receta.

  • 250 ml. de leche entera o semidesnatada o nata. También puede ser mitad leche y mitad nata.

    ( Solo con nata es perfecto para elaboraciones como bizcochos)

  • Zumo de medio limón natural.

En un vaso ponemos la leche con el zumo de limón. Removemos bien con una cuchara y lo dejamos reposar 15 minutos antes de usar.

La mezcla resultante es a la de una leche cortada por el efecto del limón. Es como tiene que quedar.

En ningún caso tiene que separarse la leche del suero, ni el suero de la leche.

Si te sobra puedes guardarlo en la nevera 3 o 4 días no más.

 

Receta de scones

Scones.

Y aquí de la novela Una semana en invierno os traigo estos scones caseros deliciosos que aunque os salgan muchos veréis que al final caen todos.


Vamos a la cocina!!!

Dificultad: Fácil (no tiene nada más que amasar los ingredientes).

Ingredientes:

  • 60 gr. de mantequilla fría.
  • 250 gr. de harina de fuerza.
  • 1 sobrecito (o 16 gr.) de levadura de repostería tipo Royal.
  • un pellizco de sal.
  • 175 ml. de buttermilk ( el como se hace lo tenéis AQUÍ).

Y para acompañarlos puede seer tanto con dulce como salado, yo en este caso opté por mermelada de fresa y mantequilla.


Antes de nada ponemos el horno a precalentar a 190º.

En un bol grande ponemos la harina tamizada junto con la levadura y la sal. Añadimos la mantequilla cortada a cuadritos y con las manos vamos haciendo como migas, aplastando los ingredientes con la yema de los dedos, esto tendréis que hacerlo relativamente rápido para que la mantequilla no se caliente mucho.

Una vez mezclado, hacemos un hoyo en el centro y añadiremos el buttermilk. Mezclamos con rapidez hasta formar la masa. Amasa durante un poco y llévalo a la nevera durante media hora.

Estira la masa hasta obtener un grosor de unos 2 cm. y corta con un corta pastas .

Los pasamos a una bandeja los scones donde previamente habremos puesto un papel de hornear. Deja espacio entre ellos ya que cuando se estén horneando aumentarán de tamaño.

Hornéalos durante 12-15 minutos, hasta que estén dorados.

Con la masa que nos sobra, la volveremos amasar y estirar y formamos mas scones.

Estos “bollitos” se han de consumir el mismo día y a ser posible aun calentitos

 

Nada mejor que algo casero para poner un gran broche.

Y así de esta cautivadora novela Una semana de invierno, os propongo algo que nuestra anfitriona cocina con gran frecuencia para sus huéspedes. Se trata de los scones, unos panecillos individuales típicos de la cocina de Reino unido y Escocia, son muy comunes es desayunos y meriendas y bien pueden ser salados o dulces. Muy fáciles de preparar, muy esponjosos y ligeros, pero sobre todo rápidos, perfectos para hacer en cualquier momento, o ante algún improvisto, no dejarán ni uno.

Vamos adentrarnos en la escena…

Estamos en la vida de Winnie, uno de los huéspedes del hotel. El amor de su vida, Teddy, un hombre encantador al que adora y la adora, pero que sin embargo tiene una madre, Lillian,  un tanto acaparadora que hace todo lo posible por espantar literalmente a cualquier mujer que se atreva a poner ni tan siquiera un ojo encima de su amado hijo.

Llegó el día del almuerzo que había preparado Lillian (ambas mujeres ya tuvieron  la oportunidad de conocerse y todo resulto para Winnie de lo más desastroso, como fue de esperar, la madre de Teddy la hizo sentir totalmente fuera de lugar y emitiendo claras señales de “a mi hijo ni te acerques”), en la reunión los amigos de la anfitriona resultaron ser muy amables que contrastaba con el trato que recibía de Lillian, sin embargo su hijo no se percataba de nada, deseaba que esas dos mujeres tan importantes en su vida llegaran a ser buenas amigas.

Winnie evitaba por todos los medios tener que encontrarse cara a cara con aquella mujer y tener que volver aguantar impertinencias, eso sí, muy sutiles, pero no fue lo suficientemente rápida en levantarse cuando vio que ella estaba demasiado cerca. Y así fue que no le quedó más remedio que lidiar con Lillian. Como era de esperar la conversación era un aluvión de críticas mal intencionadas y un propósito, dejarla en evidencia, Teddy que la vio a lo lejos decidió acercarse a las dos mujeres. La madre estaba en ese momento preguntando a Winnie si le gustaba viajar y si tenía algún plan al respecto, a lo que a ella le vino de maravilla y le pudo soltar que si, pasar una semana en Stone House, Lillian mostraba interés,” -Tiene buena pinta, de verdad, ¿y con quien piensas ir?…”Winnie sin cavilar dijo “…estaba pensando en Teddy…añadió valiente como una leona y bueno también animada un poco por la bebida. ¡Teddy!! -Lillian parecía tan alarmada como si acabara de escuchar el nombre de un criminal de guerra internacional- ¡Qué estupenda idea! exclamó Teddy!. Pero el asunto empezó a complicarse cuando Teddy entusiasmado propuso el ir los tres. Aquello es estaba convirtiendo en una pesadilla para Winnie no podía creer que aquella semana fantástica que planeó, se estuviera convirtiendo en su peor pesadilla, no solo él propuso ir los tres sino que para colmo la fecha en la que ella habia echo la reserva coincidía con la semana de conferencias de Teddy,  así pues ante tal imprevisto el propone que vayan ellas dos juntas como unas vacaciones con una buena “amiga. Ninguna de las dos mujeres quería defraudarlo y aceptaron de mala gana, pero eso sí, sin que se notara nada.

El día llego y la señora Starr las esperaba en el portal, las recibió con amabilidad, cogió las maletas y las condujo hasta una amplia cocina muy acogedora donde sobre la mesa reposaban unos scones calientes, mantequilla y mermelada . Y en un extremo de la sala ardía  una chimenea de leña…..tal como aparecía en la fotografía del folleto….

El viernes publicaré la receta para que os pongáis en situación del todo.

Una semana en invierno.

Aquí os traigo esta fantástica novela llena de contratiempos superados, de amaneceres nuevos, de nuevas esperanzas… ya que, en cualquier sitio y en cualquier parte puede surgir ese cambio que sin buscarlo, nos invade. Solo déjate llevar por el momento, la magia que se respira aunque no puedas verlo, llegarás a sentirlo.

Así es “Una semana en invierno”, escrita por Maeve Binchy, una escritora que nació en el condado de Dublín. Trabajó de maestra y de periodista. Posteriormente se dedicó a la literatura, escribió más de veinte novelas, todas ellas de gran éxito, la mayoría ambientadas en Irlanda. Fue galardonada con numerables premios y sus ventas superan los cuatro millones de ejemplares, Una semana en invierno fue su novela póstuma.


Todo gira en torno a Stoneybridge, un pueblecito de la costa de Irlanda, el cual está muy animado en verano, sin embargo el duro invierno hace del lugar un sitio solitario. Allí se encuentra Stone House, un precioso hotel con mucho encanto, trato excelente y comida casera, todo esto de la mano de su anfitriona Geraldine Ryan, una mujer luchadora y persistente, con un pasado a su espalda, la cual ni ella se podría haber llegado a imaginar, el cambio que daría su vida.

A este hotel llegan huéspedes de lo más variopinto, Winnie, John, Henry y Nicola, Andrés, Freda.., todos con una vida cargada de  historias, las cuales sorprendentemente se verán salpicadas por esa semana que pasaran en este lugar  lleno de bellos paisajes, acantilados, playas, aves de innumerables especies…, que más se puede pedir?.

Reseña de Una semana en invierno. Maeve Binchy.
Portada Una semana en invierno.
Receta de galletas crinkles de chololate

Galletas crinkles de chocolate.

Y aquí la receta que os comenté en la reseña de la novela La isla de Alice.

Como ya os dije son unas deliciosas galletas, pero son un poco delicadas a la hora de trabajar con la masa (además de fuerza, ya veréis porqué) y el mismo día son ideales para comerla ya que según pasan los días pierden ese interior blandito y se quedan parecen pastitas. De sabor no cambian, están igual de buenas, pero habiéndolas probado el primer día, después hechas en faltas ese interior mullidito.

Estas delicias llevan ese nombre porque a medida que se van horneando se craquelan y forman esas grietas que luego quedan tan vistosas.

Una cosa a tener en cuenta, es que son unas galletas que llevan muchas horas de reposo, lo ideal es de un día para otro, así que tenéis que preverlo con antelación.


Dificultad: Difícil (no es que sean difíciles, pero hay que tener muy controlado la temperatura del horno, de lo contrario perderemos ese interior blandito, y a la hora de realizar las bolitas hay que hacerlo rápido para que no pierda frío).

¡¡¡Vamos a por ello!!!

Ingredientes:

  • 250 gr. de chocolate de repostería.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 60 gr. de mantequilla (nunca margarina).
  • 200 gr. de harina de repostería.
  • 2 huevos.
  • 1 cucharadita de postre de azúcar avainillado (o una cucharadita de café de esencia de vainilla).
  • 1 cucharadita de café de levadura en polvo tipo Royal.
  • 1 pellizco de sal (NO más) .
  • Azúcar glas mínimo unos 150 gr. ya que más vale que sobre a que nos quedemos cortos).

Empezamos derritiendo al baño maría el chocolate junto con la mantequilla cortada a trocitos. Una vez derretido lo dejamos templar.

Mientras batimos con unas varillas eléctricas los huevos junto con el azúcar y el azúcar avainillado (o la esencia), durante unos minutos hasta que tome un color amarillo clarito y se quede cremoso. A continuación, le añadimos el chocolate derretido y mezclamos bien con movimientos envolventes para que no baje mucho la mezcla.

Ahora tamizamos la harina junto con la levadura y la sal y se lo vamos incorporando a la mezcla de huevo y chocolate, uniéndolo muy bien hasta que todos los ingredientes queden integrados.

Tapar el bol con un papel film y llevar a la nevera. Dejarlo reposar mínimo 3 horas, pero si puede ser toda la noche mucho mejor.

Ponemos el horno a precalentar a 180º.

Transcurrido el tiempo veréis que se ha quedado la masa como una piedra, no asustarse (yo me asusté), esto es normal, tiene que estar así. Ponemos en un plato el azúcar glas.

Con ayuda de unas cucharas soperas (o si tenéis un saca-bolas de helado), vamos rascando masa (de aquí la fuerza de la que os hablaba antes, pues está muy duro) hasta formar bolitas (esto lo tendréis que hacer con las manos, como cuando éramos pequeños y jugábamos con plastilina), las rebozaremos muy muy bien en azúcar glas sin que se vea nada de masa. Esta operación hay que hacerla rápida para que la masa no se caliente, si veis que tardáis un poco (algo muy normal teniendo en cuenta lo durísima que está la masa) id metiéndolas según las vais haciendo, en la nevera, así cuando tengáis las suficientes para llenar la bandeja directamente las sacáis, colocáis y al horno.  Las ponemos en una bandeja de horno cubierta con papel de horno. Dejar espacio entre ellas ya que cuando se hornean se expanden y crecen un poco.

Horneamos durante 12 minutos y las dejamos reposar un poco antes de ponerlas en una rejilla para que se enfríen completamente.

Entre tanda y tanda podéis ir haciendo bolitas las cuales las tenéis que meter directamente a la nevera para que no se caliente la masa, de lo contrario no se craquelan.

 

 

 

Reseña La isla de alice.

Dulce pasión.

Y con esta trama enrevesada de nuestra novela La isla de Alice, damos pie a un momento en concreto.

Alice se encuentra en casa, como hace todas las noches pasa largas horas mirando sus “peceras”, esta noche la cosa está muy tranquila y sin mayor notoriedad, así pues decide abandonar su puesto de vigilancia, “… así es como se siente ella, como si fuera un centinela oteando las líneas enemigas…” hasta que vio entrar a John en la oficina de recepción del Inn. Llevaba una humeante taza de chocolate y unas cuantas galletas. La chispa saltó en Alice  cuando le oyó cerrar la puerta con llave, “…quizás por fin descubriría que era eso que hacía cuando se encerraba en la oficina a solas.

Y así con esa incertidumbre os dejo para que os animéis un poco a leer esta novela, y mientras tanto, entre página y página, nada mejor que hacerlo en compañía de unas galletitas como nos cuentan que lleva John cuando se encierra en la oficina.

En esta ocasión preparé unas galletas crinkles de chocolate (es mi dulce pasión), su aspecto es espectacular al igual que su sabor y olor. Son fáciles pero delicadas a la hora de elaborarlas. Tiene un pero, tendréis que consumirlas en un plazo máximo de 2-3 días siendo sin lugar a dudas el mismo día de la elaboración cuando mejor están, dado que es una galletita que se queda crujiente por fuera y blandita por dentro y eso según van pasando los días lo va perdiendo, aunque están igual de buenas.

Ya sabéis, el viernes os paso la receta para que os animéis hacerlas en el fin de semana.

La Isla de Alice.

Aquí os traigo esta novela que a mi particularmente me enamoró, se de personas que no pudieron con ella, sin embargo a mí me cautivo.

Ganadora del premio planeta 2015, su autor Daniel Sánchez Arévalo director de cine y guionista este es su primer libro para adultos ya que anteriormente ha escrito dos libros de narrativa juvenil.

La verdad que al terminar la novela ves una película reflejada, y aunque es largo, es entretenido. Un poco lioso con tantos nombres y actividades de cada uno pero solo hay que ser paciente pues aunque no recuerdes en ese momento, al seguir leyendo, alguna reseña al respecto hace que recuerdes quien es. Por lo tanto no desquiciarse con querer quedarse con todo el alfabeto, solo déjate llevar por el vocabulario

Alice, una mujer totalmente realizada, con una vida como siempre imagino, una vida que construyó paso a paso, tan perfecta…. y sin embargo, una noche, una llamada de teléfono destruye todo lo que construyó. Como una mesa puesta con sumo cuidado que hasta el detalle más ínfimo está puesto con toda la intención. Esa noche alguien tira del mantel y sin previo aviso, que es como vienen las cosas que nos desarman por dentro, “…cuando la vida convierte el suelo que pisas en una sustancia viscosa que te ahoga, paraliza y fagocita..”

Con todo patas arriba y sin darle tiempo asimilar el acontecimiento, una duda, una mentira, un secreto… pone la guinda a esta situación de la cual parece una pesadilla de la cual no consigue despertar.

Con una niña pequeña y otra de camino, es esto lo que le hace poner los pies en la tierra, aunque no del todo, pues esa duda que vino como un regalo envenenado de la mano del peor acontecimiento que pudiera haber imaginado, se instala en su cabeza sin poder remediarlo, quizás si lo resuelve ella podrá descansar y pasar página. 

Eso la lleva hasta una isla, un sitio idílico si te gusta la tranquilidad, aquí intentará poner orden o tal vez un desorden ordenado que se convierte en una obsesión. Esa isla se convierte sin darse cuenta en otra gran familia de la cual nunca llegó a pensar hasta qué punto se hace cómplice de sus vidas.

Reseña La isla de Alice
Portada La isla de Alice
Receta de solomillo de cerdo a la pimienta

Solomillo a la pimienta.

Como ya os comenté en la reseña de la novela el “Código da Vinci”, os traigo este clásico, solomillo el cual no puede ser más sencillo de preparar. El que yo preparé es solomillo de cerdo pero igualmente podéis hacerlo con uno de ternera.


Dificultad: Fácil (solo tendréis que tener cuidado con el punto de la carne para que no quede demasiado hecha porque perdería jugosidad.)

Ingredientes:

  • 6 medallones de solomillo de cerdo.
  • 150 ml de nata para cocinar.
  • 100 ml de vino blanco.
  • 1 cebolla mediana cortada en juliana (vamos, a tiras)
  • pimienta negra en grano.
  • pimienta negra molida.
  • sal.
  • aceite de oliva.

Lo primero que tenemos que hacer es preparar los medallones de solomillo, los salpimentamos. En una sartén, ponemos un poquito de aceite y cuando esté muy caliente ponemos nuestros medallones. Para que no pierda jugosidad hay que hacerlos rápido, si no la carne se quedará dura. Una vez hechos los ponemos en un plato y reservamos.

En la misma sartén ponemos la cebolla cortada en juliana y ha hacemos a fuego medio bajo para que no se nos queme. Una vez hecha, le añadimos el vino, la nata y la pimienta en grano, dejamos reducir un poquito y probamos para rectificar de sal.

A la hora de presentarlo, pondremos nuestros solomillos en una fuente o plato y salseamos por encima.

¡¡¡Y a disfrutar!!!