Reseña la biblioteca de los muertos.

La biblioteca de los muertos.

De acuerdo, no es un título muy veraniego, (para los que estéis en proceso de derretido como donde yo vivo) pero os aseguro que es una historia muy interesante donde la trama que tiene te vuelve impaciente por saber más, y sobre todo cómo termina todo ese galimatías que se origina. 

Esta novela es la primera de una trilogía cuyo autor es Glenn Cooper, médico americano pero es más conocido  por ser un escritor de misterio best sellers a nivel internacional cuyos libros se han traducido a 31 idiomas.


Comenzamos en Nueva York, David Swisher llega a casa donde le espera su mujer. Después de saludar efusivamente a Bloomberg, un caniche de pelo blanco, decide revisar el correo, allí se encuentra una postal con un ataúd impreso y la fecha en la que va a morir. Todo parece una broma macabra, pero el problema es que 9 personas más han aparecido muertas con la única cosa en común que esa carta.

De aquí nos vamos muchos años atrás, Bretaña año 777, en la abadía Vectis crece un niño Octavus totalmente albino y sobre el que pesa una maldición, es el séptimo hijo engendrado por un séptimo hijo, según la leyenda de esos lares, sobre él pesa una maldición que le confiere poderes diabólicos. Pronto Octavus empezará a escribir ininterrumpidamente fechas y nombres aparentemente sin sentido, hasta que una de estas coincide con el nombre y fecha de un miembro de la abadía. Es entonces cuando los monjes empiezan a sentir miedo. 

Siglos después los descendientes todos de ese niño siguen escribiendo sin parar hasta completar el misterioso listado de nombres y fechas, hasta que un buen día estos empiezan a suicidarse.

Que se esconde detrás de todo este enclave misterioso?

 

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Bombones de aceite de avellana

Bombones de Aceite.

Si si, leísteis bien, seguro que muchos de vosotros habéis puesto cara de asquito, otros de sorpresa, y otros de qué ricos. Yo la primera vez que oí hablar de ellos mi cara fue un poco de las tres, y es que no me era muy corriente por aquel entonces relacionar el aceite con el chocolate. En este caso los realizaré con aceite puro de avellanas. Hace unos años hice mis pinitos con los aceites de frutos secos y ellos me llevó a experimentar también. Si no encontráis un buen aceite de avellanas (ojo!! que sea de consumo alimentario, los que encontramos en droguerías no es apto para tomarlo.) también os valdrá un buen aceite de oliva virgen. Puede que con algún otro aceite vegetal resulten igual de buenos, el de pistacho también es excelente, pero el de almendras y nuez son demasiados suaves de sabor, y la potencia del chocolate hace que apenas se aprecie.

El libro que comenté para realizar esta receta es el de “Las Brujas” de Roald Dahl. Y como ya dije…Bombones mortales….de lo ricos que están.

Vamos a la faena!!


Dificultad: Difícil ( pero no tenéis que tener reparo a preparar estas recetas más complicadas, hay que ponerse manos a la obra, si no lo intentáis no sabéis cuán de difícil  o fácil os puede resultar. Yo os tengo que decir que a mí más que difícil me resulta muy laborioso, pero respetando tiempos, medidas y temperaturas, la repostería es así, seguro que os salen) .

Ingredientes:

  • 500 gr. de chocolate negro mínimo un 32% de cacao.
  • 250 gr. de chocolate negro rallado mínimo 32% de cacao.
  • 250 gr. de chocolate con leche.
  • 100 gr. de aceite de avellana.
  • Termómetro de cocina  para medir la temperatura del chocolate.
  • Molde para bombones.

Lo primero de todo es atemperar el chocolate. Este paso es el más importante, si no lo realizamos bien, o simplemente nos lo saltamos, nuestros bombones no tendrán brillo ni cristaliza por lo tanto no se endurecerá.

Ponemos al baño maría los 500 gr. de chocolate negro para que se funda, hasta alcanzar una temperatura de 40º.

Una vez llegados a dicha temperatura vertemos en el bol donde previamente tendremos el chocolate rallado. Mezclamos bien y con una batidora de mano batimos hasta integrar completamente y baje a una temperatura de 30º. Este será el momento para empezar a usar nuestro chocolate.

Rellenamos nuestros moldes, y una vez llenos lo volcamos (sobre un papel de horno o una fuente para poder aprovechar este chocolate) con movimientos circulares. Lo que pretendemos es que se nos quede una cobertura para luego rellenarlos. Metemos estos moldes en la nevera y los dejamos media hora. 

El bol de chocolate fundido que nos sobró lo pondremos en un recipiente con agua templada para mantener la temperatura (CUIDADO!! no puede entrarle agua).

En otro bol fundimos el chocolate con leche al baño maría, una vez fundido añadimos el aceite y removemos bien. Para facilitar la tarea, vertemos esta mezcla en una manga pastelera, la guardamos un poco en la nevera para que se enfríe un poco (pero con cuidado de no pasarnos de tiempo pues de lo contrario se solidifica).

Sacamos nuestros moldes de la nevera, nuestro chocolate ya estará duro. Es entonces cuando rellenamos lo huecos con la mezcla de la manga, pero si llegar a llenar hasta arriba.

Volvemos a llevarlo a la nevera y lo dejamos mínimo 2 horas.

Sacamos los moldes (el relleno tiene que estar duro) y terminamos de rellenar con el chocolate negro del principio. Volvemos a meter los moldes en la nevera mínimo 1 hora, si es más no pasa nada.

Ya solo queda desmoldar y disfrutarlos. 

Reseña del libro "Las Brujas"

Bombones mortales.

Bueno, aquí el título lo podemos tomar por ambas partes, mortales de buenos y mortales de catastrófico. 

Y así son, las dos cosas. Seguimos con el libro “Las Brujas”, una lectura como ya os comenté anteriormente, amena y muy entretenida, ya sea para mayores como para los más peques.

Os pongo en situación….

Estamos en el salón del hotel, allí se está celebrando la gran reunión anual de las brujas, donde no puede ser de otra manera preside la Gran Bruja, la cual con tan solo la mirada puede fulminarte en segundos.

En esta ocasión está muy disgustada ya que considera que hay demasiados niños, y esto es consecuencia de que las brujas de menor rango no han realizado bien su trabajo, eliminar a todos los infantes.

Así pues les ofrece hacer una fórmula magistral que ella misma ha realizado con unos grandes resultados.  Propone a todas que compren confiterías y en ellas fabriquen bombones y caramelos para dar a los niños. Pero no harán estos dulces “normales” sino que en cada uno de ellos pondrán una gota de la magistral fórmula, un preparado que hace que al comerlo estos, pasadas unas horas se conviertan en ratones.  Todas y cada una de ellas harán su inauguración el mismo día invitando a todos los niños. 

Pero claro, de todo esto se está enterando Luke, nuestro protagonista, el cual por una mala fortuna se encuentra escondido en el mismo salón donde se está celebrando la convención.

¿Logrará evitar tal desastre?…

Nosotros por el momento nos vamos a quedar con esos bombones “mortales”, pero esta vez serán mortales de lo deliciosos que están.

Reseña de Las Brujas de Roald Dahl

Las Brujas.

Dado que ya los más peques de la casa están de vacaciones, vamos a por un libro para ellos, es entretenido y ameno a la vez. Fantástico para estos días en los que hace tanto calor que no se puede estar en la calle. Les permitirá poner en marcha algo que algunos mayores perdieron, la fantasía. Y aunque es un libro para los peques eso no resta para que los que dejamos de ser  pequeños también lo leamos y pongamos de nuevo en marcha nuestro lado de niñ@ que nunca debemos perder. 

El libro de hoy es Las Brujas, del autor Roald Dahl. Ya hablé en otra ocasión de otro libro suyo, Matilda. En este su imaginación vuela como en cada libro suyo y nos lleva a un mundo donde las brujas están camufladas por todas partes,”… ya que visten ropa normal, tienen un aspecto de mujeres normales. Viven en casas normales y hacen trabajos normales, por eso son tan difíciles de atrapar….” de eso sabe mucho la abuela de Luke, una anciana  noruega que en sus tiempos mozos se dedicaba a perseguirlas.

Una trágica circunstancia hace que Luke de 7 años, se vaya a vivir con ella. Un momento tan malo que para intentar olvidar su tristeza, ella se pone a contarle grandes historias, todas ellas fascinantes pero la más atrayente de todas es las de las brujas.

Así es como la abuela previene a su nieto para que esté muy muy atento a las señales que ella le cuenta para que las brujas no se lo lleven. Le cuenta que las brujas son calvas cual bola de bolos y por eso llevan pelucas las cuales hace que les pique mucho la cabeza, que no tienen dedos en sus pies, además que estos son cuadrados, sus manos son en realidad como zarpas que tienen que ocultar llevando permanentemente guantes, sus ojos son de un color lila y los orificios de sus narices son más grandes de lo normal, esto hace que puedan oler a los niños a varias manzanas, ya que estos a su vez, para ellas desprenden un olor de caca de perro.

Todo esto parece quedar un poco en el aire aun teniendo ciertos encuentros singulares, hasta que deciden irse unos días de vacaciones a un gran hotel, cuál será la gran sorpresa de que allí se va a celebrar una reunión, la gran reunión anual de brujas….

Saldrán todos tal cual entraron…?

 

receta de flan de huevo casero

Flan de huevo.

Y aquí os traigo el postre de la novela “Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión”. Y este postre es un flan de huevo casero, que nada tiene que ver con los que podemos comprar en el supermercado, el sabor de este es inconfundible.

Vamos a la cocina…


Dificultad: Fácil-media (intento ser muy objetiva en lo de poner la dificultad, me cuesta un horror, pues casi todas las recetas que os traigo me parecen que son fáciles, aunque luego hablando con amigos al respecto me dicen que no lo son tanto. Si en alguna ocasión veis que estoy equivocada acerca de la dificultad puesta, no dudéis en decírmelo y la cambiaré).

Ingredientes:

  • 400 ml. de leche.
  • 100 ml. de nata fresca.
  • 4 huevos.
  • 100 gr. de azúcar.
  • 1 vaina de vainilla.

Para el caramelo:

  • 50 gr. de azúcar.

Ponemos el horno a precalentar a 170º

Vertemos la leche en un cazo junto con la vaina de vainilla, lo ponemos al fuego y llevamos lentamente a ebullición. Retiramos del fuego y dejamos infusionar con la vaina durante media hora. A continuación añada la nata a la leche.


Preparamos el caramelo.

En un cazo ponemos los 50 gr. de azúcar, sin dejar de remover hasta que hierva y el azúcar esté dorado y se caramelice. (Para que el caramelo sea más fluido se le puede añadir 2 cucharadas de agua al azúcar)

Vertemos el caramelo en el molde o moldes individuales. Reservamos.


En un bol ponemos los huevos junto con el azúcar y batimos. Retiramos la vaina de vainilla de la leche y vamos incorporándola en forma de hilo sobre los huevos batidos a través de un colador y sin dejar de remover.

Vertemos la mezcla en nuestro molde o moldes individuales, lo ponemos al baño María en una bandeja con agua hirviendo que cubra 1/3 de nuestro molde.

Horneamos durante 30-40 minutos hasta que los pinchemos con un palillo y este salga limpio.

Los dejamos enfriar a temperatura ambiente, y una vez fríos los meteremos en el frigorífico durante unas 4 horas

 

 

 

 

 

 

 

batimos

receta de paella

Paella.

Aquí os traigo una paella deliciosa de la novela Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión”, el arroz como en cualquier receta es un poco difícil de pillar el punto, y de que no quede pasado. Pero con un poco de práctica iréis pillándoselo.

Manos a los fogones….


Dificultad: Media-Alta ( es más que nada por el punto del arroz como ya os dije)

Ingredientes:

  • 2 dientes de ajo.
  • 1/2 cucharadita de pimentón.
  • 4 cucharadas de tomate rallado natural.
  • 200 gr. de judía verde plana.
  • Medio pollo troceado.
  • Medio conejo.
  • Arroz bomba. (medida 1 tacita de café por persona)
  • Garrofón (judión grande)
  • unas hebras de azafrán.
  • Colorante alimentario.
  • unas ramitas de romero fresco.
  • Sal.
  • Aceite de oliva

En una paellera con un poco de aceite de oliva, ponemos a dorar las carnes previamente cortada a trozos, hasta que tomen un color dorado.

Retiramos hacia el exterior de la paella la carne doradita y en el centro vamos poniendo la judía verde previamente cortada en trozos. La doramos.

Separamos la judía a los bordes de la paella y en el centro ponemos primero ajo muy picado, a continuación el pimentón y por último el tomate rallado.(Cuidado con el pimentón que no se os queme ya que tarda nada). Sofreímos todo bien. Aún no ponemos nada de sal.

Medimos el agua, 2 tacitas y media por una de arroz.

Ponemos el agua que hemos medido previamente y con un palillo lo introducimos en mitad de la paellera y vemos que hace una “MARCA”, o bien en lugar de un palillo fijáis una marca en el mismo recipiente. .(esto es muy importante que lo hagáis ya que sino luego no sabréis cuando poner el arroz).

Una vez fijada la “marca” cubrimos con más agua hasta casi el borde. Dejaremos cocer y reducir hasta que baje el agua al nivel de nuestra marca. En este momento añadimos el garrofón cocido ( si es fresco se puede sofreír con la judía verde, pero si es congelado no, ya que se le desprendería la piel).

Ahora es cuando añadimos la sal y el colorante. Después ponemos unas hebras de azafrán. Y añadimos el arroz. 

Dejamos a fuego fuerte durante 5 minutos,  bajamos pasado ese tiempo y lo dejamos 15 minutos más aproximadamente. Hasta que oigamos crepitar el arroz. En este momento ya no quedará nada de caldo. 

Lo retiramos del fuego ponemos encima unas ramita de romero y lo dejamos reposar durante unos 3 o 4 minutos.

Esta es mi manera de hacer la paella, la de la foto fue realizada a la leña, esa cuenta más controlar el fuego pero claro el sabor también es mucho mejor. 

No obstante en casa hacemos a menudo y salen riquísimas igualmente.

Espero haber sido todo lo clara posible con lo de hacer una marca, de  todas formas si tenéis alguna duda no reparéis en preguntarme que yo estoy encantada de poder ayudaros.

NOTA: Si veis que pasado el tiempo estipulado el arroz aún le falta un poco, NO le añadas más agua, tan solo retíralo, tápalo y déjalo reposar así. El mismo calor que tiene hará que termine de hacerse.

 

Se prohíbe alojar criaturas desvalidas en el cobertizo de la pensión.

Así se llama uno de los capítulos de nuestra novela “Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión”.

Nos ponemos en situación…

Cecilia nuestra protagonista, junto con el constructor, acaba de ver que la casa d

e sus abuelos tiene un okupa, asustada ante semejante percal y antes de que pudiera sacar el móvil para llamar a la policía, “….. un chico enorme acababa de cruzar el jardín y los contemplaba boquiabierto. No tendría más de veinte años, era negro como el ébano, el blanco de sus ojos amarilleaba y estaba sucio. Sucio y cubierto de polvo…” “…-no hago daño- dijo el chico con su acento suajili…”. Ella sin saber muy bien porqué ese chico le inspiró una súbita ternura. Le daba mucha pena. 

El constructor viendo la cara de boba que se le estaba poniendo a Cecilia, decidió advertirle que no se podía fiar de esa persona pues igual saca un cuchillo y la mata. Aun así la mirada del joven, la enternecía. 

Decidió tomar una determinación, la menos recomendable, pero a fin de cuentas cuando tomó la decisión de casarse con su marido resultó ser una decisión desastrosa. Ahora tomaría las decisiones con el corazón, sin tanto razonamiento, “…que me apetece llorar, pues lloro. Que me apetece gritar, pues grito. Que me apetece refugiar a un inmigrante ilegal, subsahariano, potencialmente peligroso, procedente de un país en el que la vida no vale nada, pues lo refugio…” Y así es como decide que se quede en su cobertizo mientras dura la restauración de la casa y luego ya se verá. Justice, el okupa, se relajó y sonrió. 

“…oye Justice -dijo Cecilia- ¿Tienes hambre?  -Hambre sí. Mucha.  – Pues vamos a comer…”

Y así, la peculiar pareja se fue a comer a un restaurante cerca de la casa de los abuelos. Justice devoró un buen plato de paella, un chuletón de Ávila y como postre un flan de huevo. “…Hasta que no tuvo la barriga llena no se decidió a contarle su historia a aquella desconocida desaliñada que acababa de convertirse en su casera…”

Y aquí es donde nos quedamos para preparar unas deliciosas recetas, de primero una riquísima paella, y de postre un flan de huevo muy fácil de preparar.

selective focus photograph of chili powder

Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión.

Pedazo de título ¿verdad?, un tanto largo para lo que suele ser lo “normal”.

Esta novela que os traigo hoy os hará sacar una sonrisa que en tantos momentos tanta falta nos hace. Su autora Mamen Sánchez, es además de escritora, periodista y tiene muchas más publicaciones tales como La felicidad es un té contigo, Agua del limonero…….

En la novela de hoy trata de las superacion personal, Cecilia Dueñas, que así se llama la protagonista de nuestra historia, trata de superar un divorcio. Para esto lo primero que hace es trasladarse a casa de los abuelos, la cual lleva abandonada hace años y está en peores condiciones de lo que ella imaginaba.

Esto no la echa para atrás, todo lo contrario, la restaura, (como hará con su vida), y la convierte en una coqueta pensión para mujeres jóvenes estudiantes y sin hijos, con la principal norma de “no se admiten hombres en casa”(norma que “rompe” ella misma antes casi de empezar a restaurar semejante sitio) . Un montón más de reglas un poco diferentes, las cuales, ¿serán capaces de cumplir, tanto ella como sus variopintas inquilinas?

Reseña de Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión
Reseña de Se prohíbe mantener afectos desmedidos en la puerta de la pensión
receta de palitos de pan con queso

Palitos de queso.

Pues lo prometido es deuda, aquí desde la novela “La pequeña panadería de la isla”, os traigo algo para picar, unos palitos de queso que son perfectos para sacar en un aperitivo.


Dificultad: Fácil (solo es mezclar todo bien).

Ingredientes:

  • 110 gr. de mantequilla blanda.
  • 200 gr. de queso rallado cheddar curado (no uses ningún queso tierno ni tipo azul).
  • 200 gr. de harina normal.
  • 1 cucharadita de sal.
  • 1 cucharadita de levadura en polvo.
  • Pimienta al gusto.

Ponemos el horno a precalentar a 200º.

Mezclamos bien el queso y la mantequilla.

A continuación, añadimos la harina, la sal, la pimienta y la levadura. Mezclamos bien hasta que quede todo bien integrado.

Vamos cortando masa y formando palitos, no muy gruesos porque de lo contrario saldrán un poco apelmazados.

Los vamos colocando en una bandeja de horno forrada con papel de hornear.

Los metemos al horno y los dejamos unos 15 minutos o hasta que estén crujientes y un poco doraditos.

 

Harina. Reseña de La pequeña panadería de la isla.

Algo para picar…

Y continuamos con nuestra novela “La pequeña panadería de la isla”, y de ella haremos una recetilla ideal para poner con algún aperitivo y quedar fenomenal.


Nos ponemos en situación…

Polly pasó un día fantástico con Tarnie, y se quedaba ensimismada pensando en ello. Pero ahora tenía que bajar a la tierra y ponerse manos a la obra en su obrador que le va viento en popa. El pan con miel aun la gente es un poco reacia a probarlo, pero está segura que es por falta de información gustativa. Mientras, vuelve a preparar unos palitos de pan aderezados con queso que están teniendo un éxito rotundo.

Esto sí que la hace realmente feliz, aunque suponga mucho trabajo para una persona sola, pero es su gran entusiasmo la que hace que siga para delante. Atrás quedaron esas charlas interminables con Chris sobre posibles contratos, intentando lidiar con los constantes cambios de un millón de formas, discusiones de posibles encargos… Aquí todo era distinto, “…si la gente quería un bollo compraba un bollo, si la gente quería pan compraba pan. Si no querían no lo compraban. Había algo natural, algo muy real, en la transacción que hasta el momento desconocía. Si no hacía pan, no ganaría dinero y no tendría un sueldo, pero si lo hacía y era bueno lograría que la gente volviera. De repente en la pequeña panadería todo parecía posible, muy posible.”

Y así con esas ganas que nos salen cuando hacemos algo que realmente nos gusta, sin importar cuánto trabajo nos lleve, voy a preparar esos palitos de pan aderezados con queso.

Y próximamente veréis los resultados y os pondré la receta para que podáis realizarlos.